ANTES DE HABLAR DE CAFÉ — VOL 07
Del jueves, 27 de agosto del 2026.
Bitácora de una conversación acerca de hacer las cosas mejor.
Hay conversaciones que comienzan con una pregunta sobre café y terminan hablando de algo mucho más difícil de explicar.
Esta vez, hablando con Eric, terminamos hablando de trabajo, de familia, de lo que significa seguir aprendiendo y de esa necesidad que, en su caso, parece venir de mucho antes de que él comenzara a trabajar el café:
hacer las cosas un poco mejor.
Y creo que ahí estuvo lo más interesante de esta conversación.
Eric me contó que sus abuelos y su papá siempre han sido personas de mucho trabajo, responsables y exigentes. Gente que ha procurado hacer las cosas bien, pero también hacerlas un poco mejor que los demás.
Me llamó la atención que no hablara de esa exigencia como algo que le hubiera impuesto alguien. Más bien, como algo que fue aprendiendo.
Sus abuelos trabajaban de una manera. Después, su papá comenzó a incorporar otras prácticas, como la forma en que trabajaba las cerezas y el pergamino. Y ahora, desde su propia generación, Eric busca continuar ese camino.
Pero continuar no significa necesariamente repetir.
A veces significa preguntarse qué más se puede hacer con lo que uno recibió.
Y eso es algo que me parece muy cercano a la manera en que nosotros entendemos el café.
Porque también nosotros estamos aprendiendo a mirar más allá de lo que ya conocemos.
En algún momento de la conversación hablamos de la posibilidad de trabajar con nuevos procesos, de buscar otras formas de agregar valor y de encontrar mercados que permitan que ese trabajo tenga mejores resultados.
Y ahí apareció algo que me parece importante: el café no termina cuando se cosecha.
Todavía hay decisiones que tomar. Hay conocimiento que adquirir. Hay procesos que entender. Hay riesgos que asumir.
Y también hay una búsqueda constante por encontrar a las personas que puedan valorar ese trabajo.
Porque producir café no es solamente tener un producto que vender.
Es haber invertido tiempo, recursos y trabajo en algo que, muchas veces, depende de factores que no están completamente bajo nuestro control.
Y quizá por eso resulta tan interesante escuchar a alguien que, después de tantos años de trabajar el campo, sigue buscando nuevas formas de hacerlo.
No porque lo anterior no haya sido suficiente.
Sino porque todavía hay algo más que aprender.
Eric me habló de su intención de trabajar con personas que compartan esa misma idea.
Tostadores, cafeterías, colegas o consumidores que no solamente busquen comprar café, sino que también entiendan el trabajo que hay detrás.
Y aquí hubo algo que me llamó especialmente la atención.
Cuando le pregunté qué representa para él trabajar con tostadores pequeños, su respuesta fue muy clara: todos son importantes si comparten la misma intención de trabajar.
No importa tanto el tamaño de la compra.
Porque, como él mismo lo explicó, muchas veces el productor es quien asume una parte importante del riesgo.
El clima.
El financiamiento.
La producción.
El tiempo que puede tardar en venderse el café.
Y después, cuando llega el momento de comercializarlo, también necesita encontrar a alguien que esté dispuesto a trabajar en conjunto.
Eso me hizo pensar en algo que a veces se pierde cuando hablamos de comprar directo.
Comprar directamente no es solamente acortar una cadena.
También es entender que detrás de esa compra hay una persona que ha tenido que sostener todo un proceso para que ese café exista.
Me gustó que Eric no habla de los tostadores pequeños como una limitación.
Al contrario, habla de la importancia de encontrar personas que compartan la misma intención.
Y creo que eso es algo que vale la pena registrar.
Porque cuando uno está empezando, los volúmenes son pequeños. Las compras son pequeñas. Los recursos son limitados.
Pero eso no significa que la intención tenga que serlo.
A veces, lo que hace que una relación funcione no es cuánto puede comprar cada quien.
Sino qué tan dispuesto está cada quien a trabajar para que el otro también pueda seguir creciendo.
Y eso, para mí, es una de las cosas más valiosas que puede tener una relación entre productor y tostador.
Hablando de su experiencia en el campo, Eric me dijo que hay momentos buenos y momentos malos.
Que todos los años hay que seguir trabajando, esperando que las cosas salgan lo mejor posible.
Y quizá ahí está una de las cosas más importantes que se pueden heredar.
No solamente una parcela, una forma de trabajar o un conocimiento.
También la disposición de seguir construyendo algo que todavía no termina.
Me gusta pensar que estas conversaciones sirven para entender un poco mejor lo que hay detrás de cada lote.
Pero también para recordar que el café no es solamente el resultado de un proceso.
Es el resultado de muchas decisiones, de muchas personas y de muchos años de trabajo.
En el caso de Eric, hay una historia familiar que comenzó mucho antes de esta conversación.
Una historia que hoy sigue buscando nuevas formas de crecer, de mejorar y de encontrar a las personas con quienes compartir ese camino.
Y eso es algo que me gustaría conservar de este encuentro:
Que hacer las cosas mejor no siempre significa hacerlas más grandes.
A veces significa hacerlas con más conocimiento.
Con más cuidado.
Con más responsabilidad.
Y, sobre todo, con la intención de que el trabajo de todos los que participan en esa cadena pueda tener un mejor resultado.
Y, con un poco de suerte, en el comienzo de algo que podamos seguir construyendo juntos.
Antes de hablar de café, hay que conocer a las personas que lo hacen posible.
Gracias, Eric.
Con cariño, Alejandro.

